miércoles 8 de julio de 2009

Joni Mitchell, "Painting with Words and Music" (ripeado de DVD, en vivo, 1998).


Después de más de una década de exilio voluntario del circuito comercial, Joni Mitchell ha recobrado gran parte de su perfil mediático (si bien no su impacto comercial), gracias a los honores merecidos pero tardíos de los críticos y de sus pares en el mundo musical. Los recientes premios Grammy y una posición especial en Billboard son epítomes de la ironía que constituye el lugar marginal de Mitchell en los 80: A causa de que ella alcanzó su posición más alta con el amplio éxito en 1974 de Court and Spark, que sigue siendo su álbum más opulento y accesible, la pintora y música canadiense se ha visto, en comparación, relativamente ignorada en los años posteriores, simplemente porque su trabajo se aventuró en amalgamas más eclécticas de sus influencias ya de por sí bastante diversas. Pero aun en sus incursiones en ese collage de world music, jazz y pop, Mitchell siguió siendo una artista preclara e influyente.
Este concierto especial de 1998 arroja una bienvenida luz sobre su trabajo, desde ese cuarto de siglo pasado desde Spark, con 22 canciones dominadas por el acento confesional que sigue siendo la marca más fuerte de Mitchell. Canciones anteriores como "Big Yellow Taxi" y "Just Like This Train" retienen su encanto, pero es en las piezas más maduras de Mitchell, como "Amelia" (de Hejira) y "Sex Kills" (de Turbulent Indigo) donde mejor se muestra la profundidad y agudeza de su trabajo. Una banda soberbia -que incluye a Brian Blade, Mark Isham, Larry Klein y Greg Leisz- proporciona un marco vigoroso y empático, bien ajustado a esa paleta con colores del jazz, el folk y el pop que Mitchell estampa en sus canciones. Para añadir aun mayor intimismo a la presentación hay un escenario de diseño circular, una pequeña audiencia y una bienvenida falta de efectos de "gran" producción; en cambio, Mitchell se da el gusto de exhibir antes del concierto el trabajo de su segunda carrera, la de pintora, mediante una panorámica de su galería de trabajos visuales.
La delicada salud de Mitchell durante los 90, además de toda una vida de fumadora, ha dejado una marca en su voz, que ha perdido gran parte de su registro superior. Aun así, hay una riqueza añadida a su registro bajo, que realza el arte de esta sobreviviente de mirada aguda. Los viejos fans reconocerán asimismo las ráfagas de sus risas chiquilinas entre canción y canción, además de poder saborear de qué modo han madurado las capacidades de Mitchell como escritora e instrumentista (especialmente su sonido nuevo y sorprendente con la guitarra eléctrica).

adaptado de la reseña de Sam Sutherland.

Track Listing:
1. Tiger Bones
2. Big Yellow Taxi
3. Just Like This Train
4. Night Ride Home
5. Crazy Cries Of Love
6. Harry's House
7. Black Crow
8. Amelia
9. Hejira
10. Sex Kills
11. The Magdalene Laundries
12. Moon At The Window
13. Face Lift
14. Why Do Fools Fall In Love?
15. Trouble Man
16. Nothing Can Be Done
17. Song For Sharon
18. Woodstock
19. Dreamland

si querés bajatelo de acá

dos aclaraciones importantes:
1) como podrás ver vos mismo/a si te interesa en los comentarios acerca de este producto en lugares como Amazon.com, la calidad de sonido del original de este DVD no es la óptima. con esto queremos aclarar que la calidad de sonido de este post no remite a la calidad del ripeo sino, en todo caso, insisto, a los defectos del original.
2) agradezco inmensamente a mi sobrino el Chelo, de quien es en realidad este post... ¡Mil gracias Marcelo por tu segunda incursión en el sagrado territorio del tremendo Diego!!!

2 comentarios:

Gabriel dijo...

Yo debí haber estado en ese concierto.
Pero bueno, así son las cosas, igualmente estoy feliz con este recogimiento tardío, un tanto emocionante por mi admiración por Joni, que me llegó providencialmente del amigo Carlos.
La sopresiva aparición de clásicos en el arranque como Big Yellow Taxi, seguido de una versión exquisitamente reposada de Night Ride Home, ya afirman que este no es un recital más de Joni, este la encuentra en su momento cúspide, en que su voz se encuentra con menos brillos, pero con una dosis de afirmante madurez que resulta en una emotividad manifiesta, contagiante.
Hay algo angelical en esa rubia, en esa voz que viene a convertirse, en muchos, en una imagen especular de su alma.
Su voz magnética, su dicción perfecta, su acuarela natural se entremezclan entre las maravillosas cuerdas. Se nota la ausencia de Shorter, su alter ego, por ello sin dudas echó mano a expresivas guitarras.
Y tengo que decirlo para vuestra complacencia, suena muy bien este disco, deja sentir sin problemas la voz transportante de esta mujer, en medio de una banda que sólo es su partenaire.
Cada tema que se inicia la muestra con una energía medida, contenida. Su voz es un arpón cargado, listo para disparar de una vez su delicada flecha, que ha de unir con zurcido perfecto el alma y el cuerpo.

Lich_El_Chungo dijo...

Gran reseña para la musa de los C.S.N.&Y. y de tantos otros,
entre los que nos encontramos muchos de sus seguidores.
Con los años ha perdido tesitura de voz pero ha ganado en madurez, (perdón por el tópico, pero ¡es cierto!) solera como las bueñas añadas de gran reserva.
Gracias por el ripeo.
Un saludo de
Lichear Es Chungo